15 formas de violencia de género que luchamos por erradicar

El feminicidio es solo la punta del iceberg. Golpear a una mujer es violencia de género. Insultarla también. Imponerle, de forma taimada, un modelo estético también lo es, así como negarle el acceso a su dinero o no protegerla legalmente. La violencia de género tiene muchas facetas y el primer paso para erradicarla es conocer cada una de las formas que adopta, para poder señalarla, censurarla y, finalmente, desmantelarla.

Aproximadamente, 51.100 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas u otros familiares durante el año 2023, en todo el mundo, según el Informe “Feminicidios en 2023: Estimaciones globales de feminicidios cometidos por parejas íntimas o familiares” de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Esto representa, de media, 140 mujeres y niñas de todo el mundo asesinadas diariamente a manos de su pareja o de un familiar cercano. Una realidad que se traduce en que una mujer o niña muere cada diez minutos.

Tipos de violencia de género, ONU Mujeres España

El 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, es una fecha clave para reflexionar y actuar. En este marco, ONU Mujeres lidera los Orange Days, una campaña global que utiliza el color naranja como símbolo de un futuro libre de violencia. Desde ONU Mujeres España, queremos aprovechar este día para visibilizar y explicar los diferentes tipos de violencia de género que afectan a mujeres y niñas en todo el mundo.

¿Qué se considera violencia de género? Con la ley en la mano, la definición es clara:

“El símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”

Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.


Por lo tanto, la violencia de género no es un fenómeno monolítico, sino un sistema de opresión multifacético que opera en diferentes contextos y adopta formas diversas. Por eso, más allá de la violencia física, existen otras manifestaciones igual de devastadoras, pero menos visibles, que perpetúan la desigualdad de género. A continuación, explicamos hasta 15 tipos de violencia de género, habitualmente interconectadas e interrelacionadas, con el objetivo de fomentar el reconocimiento, la denuncia y la erradicación de todas estas formas de violencia.

Ayúdanos hoy a luchar en contra de este tipo de violencias. Dona aquí.

Violencia física
Violencia psicológica

Violencia sexual
Violencia simbólica
Violencia mediática

Violencia digital
Violencia patrimonial y económica
Violencia obstétrica
Violencia en el ámbito de la salud
Violencia contra los derechos reproductivos
Violencia institucional
Violencia en el ámbito laboral
Violencia en el sistema educativo

Violencia política
Violencia doméstica / en la familia

1. Violencia física

Es quizás la forma más visible de violencia de género y se refiere a cualquier forma de agresión corporal en la mujer. Abarca todo acto que pueda generar un daño o sufrimiento físico, en todos sus niveles, desde un pellizco o un empujón hasta un estrangulamiento, pasando por toda la gama intermedia de agresiones.

Además, no hay que olvidar que este tipo de violencia no sólo causa lesiones físicas sino que, indudablemente, también tiene un impacto psicológico profundo en las personas que la padecen. Porque la violencia física es, realmente, una clara manifestación del abuso de poder y control sobre la mujer. Un abuso ejercido y legitimado desde un sistema patriarcal imperante que se beneficia de las desigualdades existentes en detrimento de las mujeres y de los colectivos más vulnerables.

El feminicidio es el asesinato de una mujer por razones de género y la representación más extrema de la violencia física contra las mujeres. En el mundo, el 60% de los feminicidios son cometidos por sus parejas u otros familiares (UNDOC & ONU Mujeres, 2024)

En Europa, esta tasa es incluso mayor y el feminicidio es especialmente grave: en 2023, el 64% de las mujeres asesinadas en el ámbito privado lo fueron a manos de sus parejas (UNDOC & ONU Mujeres, 2024). Esta cifra subraya la necesidad de garantizar que la prevención de la violencia doméstica aborde las relaciones íntimas, así como los contextos familiares, donde las mujeres corren un mayor riesgo.

2. Violencia psicológica

La violencia psicológica es una forma insidiosa de abuso con la capacidad de dañar la estabilidad emocional y mental de la mujer. Se manifiesta a través de actos que disminuyan su autoestima y, en última instancia, su capacidad de acción y de rebelarse.

Los insultos, las humillaciones, las amenazas, los desprecios y desvalorizaciones, la irresponsabilidad afectiva, el gaslighting, el control y los celos excesivos, la manipulación y/o emocional o el aislamiento social son sólo algunas de las herramientas que se usan para ejercer violencia psicológica sin dejar marcas físicas visibles. Aun así, sus efectos pueden ser profundos y duraderos, afectando la capacidad de la mujer para desarrollarse plenamente en todos los aspectos de su vida.

3. Violencia sexual

La violencia sexual engloba cualquier conducta que vaya en contra del libre derecho que tiene la mujer de decidir sobre su sexualidad. Incluye desde el acoso sexual hasta la violación y la explotación sexual, pasando por cualquier otra forma de contacto o comportamiento sexual no consentido.

Este tipo de violencia no solo atenta contra la integridad física de la mujer, sino que también tiene profundas repercusiones psicológicas y sociales ya que persigue ostentar el poder y ejercerlo a cualquier coste. La violencia sexual es, en definitiva, una manifestación extrema de la desigualdad de género y la objetificación y cosificación de la mujer.

4. Violencia simbólica

La violencia simbólica es una forma de violencia encubierta, indirecta y masiva que se manifiesta a través de representaciones culturales, estereotipos, lenguajes, normas y actitudes que refuerzan y perpetúan la subordinación de las mujeres y discriminación hacia ellas. La sutileza de este tipo de violencia provoca que pueda llegar a pasar desapercibida y que incluso se infravaloren sus consecuencias negativas, pero, en cambio, es un tipo de violencia que impregna persistentemente todos los ámbitos de la sociedad.

Ejemplos de este tipo de violencia serían chistes machistas, lenguaje sexista, mansplaining, desvalorización de los logros femeninos, invisibilización de las mujeres en la historia, feminización de profesiones, tradiciones, la presión estética o el manspreading. que acaban perpetuando roles de género desiguales.

5. Violencia médiática

La representación estereotipada, sexualizada o degradante de las mujeres en los medios audiovisuales (en medios de comunicación, publicidad, redes sociales y en cine) perpetúa la desigualdad y normaliza conductas abusivas.

Se considera violencia mediática cuando la mujer es explotada, juzgada, cuestionada, discriminada, deshonrada o humillada a través de cualquier medio de comunicación, atentando así no sólo contra mujeres individuales sino fomentando una percepción social colectiva sobre lo que es aceptable.

Este tipo de violencia tiene un impacto amplio y duradero, y no sólo actuando sobre las mujeres sino también en la autoimagen de niñas y adolescentes, porque perpetúa normas sociales dañinas y contribuye a la normalización de otras formas de violencia contra las mujeres.

Los ejemplos más claros y habituales son los titulares que culpabilizan a las víctimas o justifican a los agresores en casos mediáticos de violencia de género.

6. Violencia digital

El auge tecnológico de las últimas décadas ha requerido la necesidad de nombrar y significar un tipo de violencia de género específico en el que media una pantalla para ejercerla y sufrirla: la violencia digital, como forma de agresión que se manifiesta en entornos virtuales, especialmente redes sociales, aplicaciones de mensajería y otras plataformas digitales.

Este tipo de violencia incluye el ciberacoso, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, el control de las actividades en línea, el envío de mensajes intimidatorios o la creación de perfiles falsos con fines dañinos. Aunque se desarrolla en un espacio intangible, sus efectos son profundamente reales, causando daño psicológico, emocional e incluso repercusiones sociales o laborales. La violencia digital se ha convertido, hoy en día, en una herramienta de poder y control, que permite a los agresores mantener el anonimato y amplificar sus actos a gran escala.

Las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables a la violencia digital debido a las desigualdades estructurales que persisten en la sociedad. Además, puede generar un impacto duradero, desde el aislamiento social y la ansiedad hasta la pérdida de oportunidades profesionales o educativas.

Violencia digital contra las mujeres como tipo de violencia de género

7. Violencia patrimonial y económica

La violencia patrimonial y económica se refiere a acciones dirigidas a producir limitaciones económicas para controlar los ingresos de la mujer. Puede manifestarse a través del control de los recursos financieros, la prohibición de trabajar o la destrucción de bienes personales. También puede incluir situaciones en las que se les niegan a las mujeres derechos de herencia o compensaciones económicas en procesos legales.

Este tipo de violencia busca controlar los recursos económicos de las mujeres y generar una dependencia económica (hacia el hombre, en relaciones de pareja; hacia el Estado, en regímenes autoritarios) que dificulta a las mujeres salir de una situación abusiva Afecta la autonomía y la capacidad de toma de decisiones de la mujer, perpetuando ciclos de abuso y subordinación.

8. Violencia obstétrica

La violencia obstétrica se produce cuando una persona profesional del área de la salud mantiene un trato deshumanizador, no respeta los deseos de la paciente, no informa de todas las posibilidades de actuación, abusa de la medicalización y patologiza los procesos naturales, resultando en la pérdida de autonomía de la mujer durante el embarazo, parto y posparto.

Violencia obstétrica como tipo de violencia de género

Este tipo de violencia puede incluir procedimientos médicos innecesarios, falta de consentimiento informado y maltrato verbal o físico. La violencia obstétrica no solo afecta la salud física y emocional de la mujer, sino que también puede tener consecuencias negativas para el/la recién nacido/a. Y, a causa, del estado vulnerable y emocional de las mujeres que la sufren es difícil su identificación y posterior denuncia.

9. Violencia en el ámbito de la salud

La violencia en el ámbito de la salud se manifiesta cuando las mujeres reciben un trato negligente, humillante o violento en cualquier tipo de contexto sanitario, sin que esté relacionado ineludiblemente con embarazo, parto, posparto o periodo de lactancia de la mujer.

Como ejemplos, la gordofobia médica es un tipo de violencia médica pesocentrista que ignora síntomas o causas subyacentes, conlleva sesgos diagnósticos y tratamientos inadecuados, refuerza la presión estética sobre las mujeres, niega procedimientos médicos o, por otro lado, presiona para la realización de procedimientos médicos no deseados (operaciones gástricas o inyecciones).

También se considera violencia la minimización del dolor femenino (como en lo referente a la menstruación) o la consideración de psomatizaciones que conllevarían retrasos en los diagnósticos importantes. Asimismo, la falta de investigación histórica sobre salud femenina (proliferan los estudios para paliar la disfunción eréctil masculina pero escasean los dedicados a la menopausia) o la psiquiatrización de la salud femenina que diagnostica trastornos psicológicos sin atender a los síntomas físicos de las mujeres también son ejemplos de violencia y generan una gran desigualdad para las mujeres en el acceso a la salud.

10. Violencia contra los derechos reproductivos

Una forma específica de violencia que restringe el acceso de las mujeres a sus derechos sexuales y reproductivos, impide su derecho a decidir sobre la maternidad e incluso las somete a esterilización forzada. La violencia contra los derechos reproductivos, mucho más común a nivel global de lo que imaginamos, vulnera no solo estos derechos, sino que, en última instancia, despoja a las mujeres del control sobre sus propios cuerpos.

11. Violencia institucional

Se considera violencia institucional cuando autoridades, instituciones o personal funcionario, obstaculizan o incluso impiden el acceso de las mujeres a las políticas públicas que garantizan sus derechos. También cuando estos mismos agentes no protegen a las víctimas de violencia de género, retrasan los procedimientos legales, no ofrecen respuestas judiciales efectivas o perpetúan su revictimización, se percibe como violencia institucional.

Por su carácter institucional, este tipo de violencia se puede manifestar en el sistema judicial, en la atención sanitaria, en los servicios sociales y entre los cuerpos de las fuerzas de seguridad nacionales. Este tipo de violencia refuerza la discriminación sistémica contra las mujeres, perpetúa la impunidad de otros tipos de violencia y, finalmente, socava la confianza de las mujeres en las instituciones al dificultar su acceso a la justicia y a servicios esenciales.

12. Violencia en el ámbito laboral

La brecha salarial entre hombres y mujeres, el acoso laboral y la discriminación por embarazo o maternidad son señales inequívocas de violencia en el mundo laboral al representar discriminaciones hacia la mujer en su lugar de trabajo que obstaculizan su acceso al empleo, sus posibilidades de ascenso o incluso su estabilidad laboral.

Este tipo de violencia limita las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres y perpetúa la desigualdad económica, sin olvidar que la precarización de las mujeres trabajadoras refuerza su dependencia económica y las expone a otras formas de abuso. No sólo eso, sino que afecta a las víctimas directas pero también tiene un impacto negativo indirecto en la economía y en la sociedad en general. Los conceptos techo de cristal, escaleras rotas y suelo pegajoso pertenecen al ámbito de este tipo de violencia y discriminación.

13. Violencia en el sistema educativo

La violencia de género en el ámbito escolar se manifiesta a través de actos o amenazas de violencia sexual, física o psicológica que ocurren en las instituciones educativas y sus alrededores. Esta forma de violencia afecta desproporcionadamente a las niñas y mujeres, perpetuando desigualdades de género y obstaculizando su derecho a una educación segura e inclusiva.

Este tipo de violencia tiene graves consecuencias en la salud mental, el rendimiento académico y las oportunidades futuras de las niñas, adolescentes y mujeres que pueden ser víctimas tanto de personal docente como de sus propios compañeros. La violencia en el sistema educativo suele ser diversa y entremezclar otros elementos propios de la violencia de género como el acoso sexual, la discriminación, el ciberacoso digital, la proliferación de estereotipos de género en los planes educativos y la falta de representación femenina en ciertos campos de estudio.

14. Violencia política

Las mujeres que participan en política, forman parte de cúpulas directivas o lideran movimientos sociales enfrentan amenazas, intimidación, campañas mediáticas de difamación y ataques que buscan obstaculizar y deslegitimar su participación en la vida política y pública de la sociedad. Esta violencia tan específica disuade a muchas de ejercer roles de liderazgo, perpetuando la desigualdad en la toma de decisiones.

Esta violencia en el ejercicio político y en áreas de liderazgo socava los principios democráticos y perpetúa la desigualdad de género en las esferas de poder. Es más, cabe resaltar que no sólo afecta a las mujeres que ya están en cargos públicos, sino que produce un efecto disuasorio en otras mujeres que deseen participar en procesos políticos, limitando así la diversidad y la igualdad en la representación política.

15. Violencia doméstica / en la familia

¿La violencia dentro del ámbito familiar es un tipo de violencia de género? Por supuesto, tan específico como habitual. Y posee tres características principales:

  • Es un tipo de violencia de género ejercida dentro del propio hogar por parejas, padres, hermanos, otros familiares (convivientes o no en la misma casa) o tutores legales (también en los casos de tutorizadas con discapacidades y diversidades funcionales) que someten a las mujeres a control, aislamiento o agresiones.
  • Aglutina en su seno los otros tipos de violencia de género que buscan controlar y dominar a la mujer en el entorno del hogar: violencia física, psicológica, simbólica, sexual, económica, contra los derechos reproductivos… incluso en algunos casos, la violencia doméstica incluye formas de explotación extremas como la prostitución forzada o la esclavitud sexual de niñas/mujeres.
  • La violencia familiar se distingue de otros tipos de violencia de género por su carácter cíclico y la proximidad del agresor, lo que dificulta que las víctimas puedan escapar de la situación. Además, este tipo de violencia tiene un impacto profundo no solo en la mujer que la sufre directamente, sino también en los hijos y en otros miembros de la familia que la presencian.


Sala de prensa de ONU Mujeres España


En definitiva, la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más frecuentes en el mundo, y tiene lugar todos los días, muchas veces, de diversas maneras, en todos los rincones del planeta. Estos 15 tipos de violencia son un recordatorio alarmante de cómo el patriarcado valora menos la vida y los derechos de las mujeres. Por eso, su reconocimiento es fundamental para comprender que no se trata de hechos aislados, sino de un sistema complejo que afecta a las mujeres en múltiples niveles.

Desde ONU Mujeres España, la Violencia de Género es una de nuestras áreas principales de trabajo y, en el marco del 25N y los Orange Days, invitamos a toda la ciudadanía a reflexionar, denunciar y actuar. Cada gesto, desde el uso del color naranja hasta la difusión de información o una donación, contribuye a construir una sociedad libre de violencia.


#NoHayExcusa para no erradicar todos los tipos de violencia contra las mujeres.

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